Figueras Bofill Pi Psicòlogues

Los hombres herbívoros

In Conflictos de pareja on 12 junio, 2012 at 12:38

Este término, acuñado en Japón, hace referencia a hombres jóvenes, con una filosofía de vida hedonista, centrada en sí mismos, que se gastan su dinero en el cuidado corporal y en las nuevas tecnologías (el resto lo ahorran), que rechazan ser competitivos, que están apegados a sus madres y que no buscan, ni quieren, una relación ni emocional ni sexual con nadie (se definen como heterosexuales). Lo curioso es que la mayoría de los hombres japoneses se identifican con este modelo de masculinidad.

Los herbívoros no son una tribu urbana, más bien, parece que está surgiendo un nuevo modelo de masculinidad. Ya hace un tiempo que se habla de masculinidades (en plural), es decir, diferentes formas de identificarse con la masculinidad, ya sea como rasgo de personalidad o como rol de género. Como rasgo de personalidad, hombres y mujeres pueden ser más o menos masculinos: competitivos, agresivos, autosuficientes, racionales… Como rol de género, se trata de un hombre, comportándose como se espera de un hombre, en función de las expectativas sociales y culturales que le son propias. En nuestra cultura tenemos varias masculinidades, por ejemplo, a los machistas, a los misóginos, a los machos alfa, a los metrosexuales y, pronto, tendremos a los herbívoros.

Los herbívoros son, desde mi punto de vista, el resultado de tres realidades sociales. Por un lado, la incertidumbre laboral que fomenta valores como la hiper-especialización en proyectos de breve duración, lo que dificulta el compromiso a largo plazo, tanto con el proyecto en sí como con las personas que forman el equipo. Por otro lado, el rechazo social hacia características típicamente masculinas como la agresividad, el patriarcado, la discriminación laboral, el abuso… lo que confunde a algunos hombres, que sienten el rechazo directamente en el núcleo de su identidad de género (es decir, no como el rechazo a unos valores sino como el rechazo a la persona en su conjunto). Y en último lugar, las mujeres han adoptado algunas características masculinas para competir directamente “en un mundo dominado por los hombres” y se han vuelto extremadamente dominantes, cuestionadoras y poco emotivas.

Los tres factores han afectado al comportamiento de ambos géneros con consecuencias en la manera de entender y vivir las relaciones de pareja. Las relaciones de pareja cada vez son más breves, más conflictivas y menos satisfactorias. Las mujeres esperan que sus parejas las traten con absoluta igualdad, que se abran emocionalmente, que no compitan con ellas por el dinero o el poder, que compartan las tareas domésticas y que cuiden de los hijos a doble jornada, como han hecho ellas durante décadas. Par conseguirlo, ellas, expresan su malestar, cuestionan la valía de sus compañeros como pareja, reparten el trabajo y se designan jueces de los éxitos y los fracasos de la relación. Los hombres, en cambio, esperan que sus parejas les traten como hombres, que se comporten como lo hacían sus madres, con aceptación incondicional y cariño. Para conseguirlo, los hombres se distancian emocionalmente de sus parejas, les exigen independencia económica  y dan más importancia a sus amigos que a su pareja.

Así, aparecen importantes fenómenos de actualidad como la hiposexualidad masculina, debida, entre otros factores a que los hombres no encuentran deseables a las mujeres que les critican o les menosprecian; el incremento de las parejas mixtas de hombres europeos con mujeres tradicionalmente sumisas, como las orientales o las sudamericanas; y el aumento de singles, hombres y mujeres que prefieren vivir solos que en pareja, convencidos de que “sin ti, tienen mis penas remedio”.

En el próximo post, hablaremos de la contraparte, las mujeres carnívoras, las cazadoras de los herbívoros.

  1. Pues sí, aunque creo que los hervíboros van a tardar en llegar al contexto local en que habito, lo que comentas es cierto hace ya mucho. Por ejemplo, recuerdo un caso curioso que si lo localizo te lo mando, de un estudio que realizó un terapeuta familiar sobre el comportamiento masculino y femenino en dos pueblos andaluces separados únicamente por una calle, pero con culturas completamente diferentes: en uno, las mujeres eran sumisas, tradicionales,.. en el otro; independientes, activas en las conquistas,… Los hombres de este pueblo elegían como pareja para casarse a las del pueblo, digamos, sumiso. Muy interesante era también comprobar cómo luego, esas mujeres acababan con un alto nivel de depresión comparadas con las de la otra localidad.

    Besos.

    • Hola Walden, que estudio más interesante! supongo que la autosuficiencia te mantiene tan ocupada que no queda tiempo para ponerse triste 😉 Para mi, la pareja es un espacio para la búsqueda de sentido pero tambien es el lugar donde se libran más batallas por el poder. Creo que seremos testigos de cambios sociales muy relevantes en base a la manera de relacionarnos con el otro sexo.
      Muchas gracias por tus palabras

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