Figueras Bofill Pi Psicòlogues

Las mujeres carnívoras

In Conflictos de pareja on 18 junio, 2012 at 12:13

Una pareja indiferenciada es aquella que comparte los mismos roles tanto sociales como emocionales. Esta idea tan bonita para las mujeres, se está convirtiendo en la pesadilla de los hombres. Quizá se nos ha ido un poco la mano, porque de ellos, no sólo queremos que compartan las tareas domésticas sino que lo hagan con el mismo grado de interés, motivación y perfección con el que lo hacemos nosotras. En nuestro discurso, a ellos no tenía que importarles que ganásemos más que ellos, que no quisiéramos tener hijos o que al disfrutar de nuestra libertad le añadiésemos valor a la relación. El problema reside en que  nosotras lo llamamos ser socios mientras que los hombres lo llaman “vivir con otro hombre”. Para ellos, la pareja ha entrado en una competición.

Esa igualdad, reclamada en todos los niveles, tiene un precio: cada vez cedemos menos espacio a la sensualidad. Porque ahora los dos aceptan dedicar más tiempo a sus respectivos trabajos, a las relaciones sociales estratégicas, a sus propias aficiones, que a la pareja. Sin embargo, las estadísticas de separaciones y divorcios nos están avisando de que este nuevo modelo no fomenta la estabilidad en la pareja. Y lo que puede ser peor, cada vez existen menos personas dispuestas ni siquiera a intentarlo. Un ejemplo, los herbívoros (de los que hablamos en el post anterior).

En consecuencia, ha surgido una nueva modalidad de estilo femenino de caza, un estilo mucho más agresivo, el de las mujeres carnívoras. Mujeres que están expectantes a cualquier candidato que cumpla con los requisitos para proponerle un encuentro sexual y, si surge algo más, pues mejor. Jóvenes, alrededor de los 30 que actúan bajo la presión de la maternidad y jugándose las últimas reservas de sus sueños románticos, a la caza de pareja.

Mujeres que disfrutan de su cuerpo, de su independencia, que son autosuficientes económica, moral y socialmente y que no quieren renunciar a encontrar una pareja. Pero tampoco van a renunciar a su trabajo, a sus salidas con amigas, al tiempo que pasan con su familia… Simplemente, ellas creen que este tipo de vida se puede compartir con un hombre que esté a su altura. Quizá lo intentaron, pero estar siempre a la altura de las mujeres (y según nosotras, no conseguirlo nunca) les ha convertido en hombres escurridizos. Ya no quieren, ni se interesan en tener pareja.  

Así, las carnívoras, tenaces y obstinadas, aprovechan su talento para llevarlos a la cama como último cartucho para conseguir pareja. Lo peor de todo, es que estos hombres que se cuidan, que muestran seguridad en sí mismos, que hablan de sus sentimientos, nos gustan!. Son los hombres soñados, sólo que ahora, en el paquete, está incluido el desinterés por todo aquello que las mujeres podían darle: sexo, compartir la intimidad, formar una familia…  Al rehuir la competitividad, se han despedido de su peor enemigo: las mujeres.

M. F.

  1. Muy interesante. He escrito y borrado unos pocos comentarios porque la verdad es que es un tema que me encanta debatir y este entorno es un poco frío para tal fin. Mejor esta tarde, tomando el café lo hablamos.

    Desde un punto de vista personal, desde siempre me ha parecido un lastre tener que asumir un rol determinado tanto en la conquista, como en la relación. Me encantan las mujeres independientes, intelectualmente atractivas y probablemente carnívoras. La película clave es “Intimidad”, no sé si la conoces. Ahora bien, espero que a este modelo de mujeres carnívoras disfruten más del proceso de “caza” de lo que lo hacía yo. Tengo, como tú, imagino, pacientes así, y los tengo, entre otras cosas porque no encuentran satisfacción más allá de enseñar el sms que le manda alguna conquista, una foto que pone los dientes largos, medallas, al fin y al cabo, que no interrumpen sus objetivos vitales estratégicos, pero que no cubren tampoco las necesidades de intimidad.

    Lo dejo, que si no esto va a ser más largo que tu entrada.

    Un beso.

    • Hola Walden, tienes razón, este es un tema que requiere de un café y mucho debate. Creo que las mujeres carnívoras son la consecuencia de cierta apetencia por el control, la revalorización de acumular medallas y de unos hombres que se niegan a ajustarse a las expectativas ideales que las mujeres estamos gestando. De aquí poco tiempo, la intimidad y el compromiso van a parecer vocablos anticuados y sin ninguna utilidad práctica. Es todo un reto para los psicólogos ¿verdad?.
      Muchas gracias por tus palabras

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