Figueras Bofill Pi Psicòlogues

Conseguir una tregua durante un conflicto de pareja

In Conflictos de pareja on 3 julio, 2012 at 2:22

Los conflictos, dentro o fuera de la pareja, tienen, a mi entender, una mala fama inmerecida. Sirven como incentivo para que la pareja realice los cambios que la relación necesita. Cambiar es difícil, por eso, para tomar conciencia de que el cambio es necesario, las personas discuten. El conflicto permite a la pareja regular los niveles de distancia –acercamiento, de confianza –control, y de intimidad –autonomía, hasta alcanzar un grado aceptable para los dos miembros de la relación.

Los grandes conflictos activan respuestas emocionales que, en muchas ocasiones, obstruyen la solución limitando la efectividad de las estrategias de acuerdo. Sin acuerdos, pasar del conflicto a la crisis es casi inevitable. Deshacer una crisis de pareja requiere un esfuerzo titánico por parte de los componentes de la relación. Sin embargo, resolver un conflicto simple requiere del uso de estrategias simples.

Este post está pensado para las parejas que no saben cómo salir de un conflicto grave, que no encuentran la manera, si quiera, de plantear una tregua para reducir la tensión en la que viven. En muchas ocasiones, uno se encuentra solo en su objetivo de suavizar las peleas. Se tiene la sensación de que el otro no participa del propósito de enmienda de la relación. Las mejores soluciones son aquellas que implican a todos los participantes, sin embargo, uno de los miembros puede empezar y, si mantiene la constancia, pronto verá cambios en su pareja.

En primer lugar es importante reducir la hostilidad y, en consecuencia, aunque sólo lo haga uno, es necesario retirarse de las discusiones acaloradas, no respondiendo, no levantando la voz o saliendo de la habitación. Esta última conducta molesta especialmente a las mujeres que suelen responder con un “!no me dejes con la palabra en la boca!”. Por ello, es imprescindible introducir una pequeña explicación del tipo “creo que si sigo aquí vamos a acabar peleando así que me voy a la cocina /baño /habitación a tranquilizarme un poco, vuelvo en cinco minutos”.

En segundo lugar hay que responder con un comentario positivo a los comentarios negativos del otro. Si te dice “nunca estás contenta con nada de lo que hago” se puede responder “esta mañana cuando me has dicho que ibas a tener un día muy difícil me he sentido próxima a ti, así que gracias por dejar que te apoye cuando tienes un mal día”. Cuando nuestras emociones están secuestradas, es decir, que no pasan por el filtro de la racionalidad, es muy difícil responder a lo que interpretamos como una queja o una crítica, con un comentario halagador hacia el otro. Pero esta es una técnica tan poderosa que no sólo reduce la tensión del momento sino que moldea la conducta del otro, es decir, le sirve de ejemplo para futuros comportamientos.

En tercer y último lugar, para conseguir una tregua, es importante ser más concreto en las peticiones. Pedir de una forma clara lo que se quiere disminuye los malentendidos y permite al otro saber que no va a equivocarse. En demasiadas ocasiones, los gritos son una pantalla para esconder el miedo a no estar a la altura de las expectativas del otro. Funciona como un mecanismo de defensa para calmar la angustia de vivir una situación en la que se anticipa un fracaso, así, pedir “¿puedes llevar a los niños al colegio mañana?” obtiene mejores resultados que decir “nunca me ayudas en nada y yo no puedo con todo”.

M. F.

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