Figueras Bofill Pi Psicòlogues

Vacaciones en familia

In Hijos on 13 agosto, 2012 at 15:42

Estoy de vacaciones leyendo un libro junto a la ventana abierta de mi apartamento cuando oigo a los vecinos de abajo, a los que casi no conozco, en su propia terraza. Son cuatro, los padres y dos niños de unos ocho y diez años. La madre habla por el móvil. Tiene dificultades con su interlocutor:

– ¿Me oyes?… ¿Cómo estás?… ¿Me oyes?…

Al cabo de un minuto oigo una música que anuncia la llamada de un móvil. Como he decidido no cejar en la lectura de mi libro ni mover un músculo de mi lograda posición horizontal, no veo nada, así que suplo la falta de imágenes con mi imaginación a partir de las conversaciones que me llegan con una claridad, para mi gusto, excesivamente intrusa.

-Hola nena –es la madre – ¿cómo estás? … sí, muy bien …. Pues tenía ganas de hablar contigo para saber que tal….

En este punto, consciente de que la conversación va para largo, desconecto. Al poco, oigo un lamento. Activo de nuevo la atención y distingo que no es un gato, más bien suena a lamento humano, probablemente de niño, y que no parece un llanto aunque se repite cada pocos segundos. Parece, más bien, algún tipo de protesta infantil.

La madre sigue hablando por teléfono mientras, imagino, que el padre está atendiendo al niño quejoso, porque sé, por experiencia, que ese lamento suena a preludio de algo más grave, por ejemplo, de una pelea entre hermanos. Leo la misma línea del libro por tercera vez.

Y de golpe, oigo los gritos de la madre:

-¡Eres un mal educado, vete fuera ahora mismo! -el niño llora desconsoladamente.

-Ja –pienso yo. Si todo va como el niño quiere, va a conseguir quedarse en casa. Seguramente, me digo a mi misma, este chico se creyó el discurso que practican los adultos de que las vacaciones son un espacio para el reencuentro familiar. Que los padres aprovechan la oportunidad para estar pendientes de los pequeños, atendiendo sus necesidades, yendo a la playa todos juntos o teniendo esas conversaciones a cuatro voces que durante el año están limitadas por las diferencias horarias o por el cansancio manifiesto de unos padres que trabajan hasta la extenuación para que la familia pueda ir junta de vacaciones.

El pequeño –sigo imaginando –pensó que, durante las vacaciones, los padres transmutarían sus atareadas vidas en una juguetona disposición a olvidarse de ellos mismos y a divertirse con sus hijos. Así, al percibir que la madre iba a enfrascarse en una larga conversación con otra persona, puso en marcha un plan estratégico (más conocido como “montar un pollo”) para centrar la atención en la familia. Exclusivamente en la familia. Diez puntos para el niño, porque ha conseguido que la madre colgara el móvil.

-¡Estás castigado, ahora te quedas aquí y no vas a la piscina! Diez puntos más, el pequeño ha logrado su objetivo: se queda donde quiere estar. Al poco oigo la voz elevada del padre. Diez puntos más, toda la familia está unida. ¡Este pequeño es un artista!.

Han pasado unos minutos desde la última vez que he oído voces en el apartamento de mis vecinos, cuando se escucha de nuevo la voz apagada de la madre que se dirige hacia la terraza. Por su tono, está hablando con otro adulto. No oigo la otra voz. Vaya, está hablando por el móvil. El niño acaba de perder punto, set y partido.

M. F.

  1. Aleshores com hauria d’haver actuat la mare. Perquè se li ha d’ensenyar al nen quan són moments per estar amb ell i quan no; no?

    • Hola Patricia, els fills creen expectatives del que seran les vacances. Cadascú pot trobar la seva manera de repartir el temps entre les seves activitats amb i sense els fills. Per exemple, es pot acordar entre tota la família que durant una hora tots els matins, tothom “juga” sol i després es fa una activitat en família. O, durant l’esmorzar, es pot explicar als fills quina serà l’agenda del dia, que passa per una hora de trucades mentre ells fan els deures, per exemple. Si saben el que s’espera d’ells i el que poden esperar dels pares es reduiran el conflictes.
      Gràcies pel teu comentari

  2. jaja, sí, lo de “¿Bien o en familia?”, suele pasar. Espero que pudieras pasar de esa línea en días sucesivos.
    Un abrazo.

    • Hola Walden, llegué hasta el final de la página 🙂 ¿Y tus vacaciones? espero que tengas buenos momentos y buenos momentos familiares.
      Hasta pronto

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: