Figueras Bofill Pi Psicòlogues

Septiembre, cuesta arriba

In Conflictos de pareja on 17 septiembre, 2012 at 8:39

Septiembre, tradicionalmente, es un mes conflictivo para las parejas. Se incrementan los estresores (o factores estresantes) externos, como el final de las vacaciones o la vuelta al colegio de los hijos, mayores gastos –previstos e imprevistos –, la ropa que se ha “encogido” en el armario, los vecinos problemáticos, la subida del IVA y las insinuaciones del jefe de nuevos recortes.

A su vez, los estresores internos se disparan, como apretarse el cinturón, el ruido ambiental, el ritmo acelerado, los atascos de tráfico y la fatiga de levantarse de nuevo con el despertador.

Aún quedan los estresores producidos por la propia relación, como la organización de las tareas de la casa, el malestar de la pareja, las discusiones, los compromisos familiares, las últimas cenas con los amigos y los nervios de los hijos.

Todos los tipos de estresores afectan a la relación de pareja intensificando el malestar y las peleas. La calidad de la relación desciende varios grados, arrinconando los buenos momentos pasados durante las vacaciones. Sin embargo, es en el espacio de la pareja donde podemos amortiguar el estrés desencadenado por los estresores externos e internos.

Existen tres herramientas para que la pareja reduzca el nivel de tensión y, en consecuencia, ascienda el nivel de satisfacción conyugal: disminuir las peleas, aumentar la ternura e incrementar la comunicación.

La solución más eficaz para disminuir las peleas consiste en ser conscientes de que estamos utilizando a nuestra pareja como una diana de nuestro malestar. La confianza facilita que controlemos menos nuestra impulsividad y nuestra agresividad. Por tanto, debemos esforzarnos para ver lo mejor de nuestro cónyuge e intentar dedicar media hora al día para tener un buen momento con la pareja: haciéndose un masaje, cenando solos (sin televisión) o saliendo a pasear.

La mejor manera de aumentar la ternura reside en los besos y los abrazos. Darse un buen beso por la mañana y por la noche fortalece el sistema inmunológico y disminuye la ansiedad. Los abrazos largos, además de producir bienestar, reducen la tensión muscular.  Enviar un mail o un sms a la pareja durante el día para decirle que le echamos de menos puede ser una buena manera de aguantar entre beso y beso o entre abrazo y abrazo.

Finalmente, incrementar la comunicación implica un esfuerzo cuantitativo no sólo cualitativo. Dedicar entre media hora y una hora al día para hablar relajadamente con la pareja puede ser suficiente para mejorar la calidad de la comunicación. Es importante hacerle preguntas al otro: ¿cómo ha ido el día?, ¿qué planes tienes para el fin de semana?, ¿qué opinas del último libro que has leído?… lo importante es que habléis los dos.

M. F.

  1. Sí, muy sencillos y eficaces consejos. Los mejores y más fáciles de seguir, desde luego.

    Un abrazo.

    • Muchas gracias por tus palabras. Son herramientas sencillas, así que todos podemos pasar el mal rato poniendo un poquito de nuestra parte.
      Hasta pronto

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