Figueras Bofill Pi Psicòlogues

La paradoja del declive de la felicidad femenina

In Felicidad on 29 octubre, 2012 at 15:51

Este sugerente título corresponde a un trabajo de Betsey Stevenson y Justin Wolfers del 2008, en el que miden el bienestar subjetivo de las mujeres de Estados Unidos durante 35 años. Su paradoja es la siguiente: en las últimas décadas, las mujeres han logrado alcanzar la mayoría de sus objetivos y, sin embargo, su bienestar subjetivo ha disminuido notablemente.

El bienestar subjetivo es una medida psicológica que evalúa globalmente la calidad de vida de un individuo según sus propios criterios. Mayor bienestar implica: mayor control personal, tener un propósito en la vida, mayor autoestima, mejor gestión del estrés y mayor afiliación social. Una mayor satisfacción vital significa que se disfruta de las relaciones, del ocio, del trabajo y de uno mismo, aunque la realidad no siempre se ajuste a las expectativas previas porque, la persona satisfecha, se siente capaz de afrontar las dificultades, vengan de donde vengan. Además, le saca más partido a los momentos buenos, ya que maximiza los acontecimientos positivos a la vez que minimiza los negativos.

Así, en las últimas décadas la mujer ha logrado notables mejoras en varias dimensiones del bienestar como la satisfacción laboral, la situación financiera, la satisfacción marital y la salud. En la actualidad, las mujeres creen que sus vidas son mejores, que su estatus ha aumentado y que tienen tantas o más oportunidades de tener éxito que los hombres. En este trabajo, puntúan igual las solteras y las casadas; las que son madres y las que no;  las que tienen un estatus laboral alto; y las que tienen un elevado nivel de estudios. Y sin embargo, las mujeres no son felices, o son menos felices que hace 30 años y sobretodo, son menos felices que los hombres.

¿Por qué?. Bueno, los autores proponen varias explicaciones relacionadas con las macro tendencias socio-económicas: por la disminución de la cohesión social y el aumento de la ansiedad y de la depresión; que ahora la mujer sería más sincera respecto a su nivel real de felicidad; que el incremento de las oportunidades para las mujeres ha incrementado, a su vez, la exigencia de la mujer respecto a su felicidad; o simplemente, que los logros alcanzados por las mujeres suponen excesivas presiones de la vida moderna con un alto coste en su felicidad. Y ahí está la paradoja.

En terapia, las consultas sobre los problemas de pareja han aumentado. A ambos miembros de la pareja les preocupa que nunca están de acuerdo, ni en la educación de los hijos, ni en la relación con las familias de origen, ni en el tiempo que pasan juntos, ni en la manera de comunicarse… No suelen quejarse del tiempo de ocio, cuando la pareja está con amigos o cuando pasan tiempo a solas fuera de casa.

Las parejas, en consulta, aprenden a negociar de nuevo las reglas de convivencia. Cada nuevo acontecimiento, interno o externo, por ejemplo, la llegada de un hijo o la pérdida de trabajo, provoca cambios en la relación, cambios inherentes que obligan a potenciar algunas actitudes y a minimizar otras. Es decir, a re-negociar los acuerdos. Así es como las buenas relaciones perduran en el tiempo y aportan felicidad tanto a hombres como a mujeres .

M. F.

  1. Muy interesante.
    En el video “La historia de las cosas”, la autora cuenta el momento histórico en que hubo mayor grado de satisfacción general en EEUU, allá por los años 50, y cómo a partir de ahí empieza a descender esa percepción subjetiva, independientemente del tipo de posesiones o de la situación económica.

    En cualquier caso creo que se está lejos de que consigan los objetivos, si entendemos estos por igualdad de oportunidades, de trato, de reparto de las obligaciones, etc. y que a veces se han ido incorporando roles, pero sin abandonar o distribuir los anteriores.

    No sé si habrá otro estudio semejante de hombres, pero posiblemente el resultado sería igual, porque el sistema tiene la obligación de crear insatisfacción como motor para el consumo.

    Un tema de esos que me encanta discutir durante horas.

    • Hola Walden, en este mismo estudio confirman que la percepción de bienestar subjetivo del hombre no ha cambiado en los últimos 30 años. Yo sí creo que las mujeres han conseguido muchos de sus objetivos (comparado con las mujeres de los años 60, 70)aunque no haya una igualdad absoluta. Creo, sin embargo, que la presión que existe para tener éxito en todo lo que se emprende: la pareja, los hijos, el trabajo, las tareas domésticas, el ocio, los amigos… ha generado tal exigencia que hemos perdido la capacidad de ver la belleza en lo sencillo. Pero tengo confianza en el trabajo de los psicólogos para cambiar el foco de atención del éxito a la satisfacción.
      Gracias por tus palabras

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