Figueras Bofill Pi Psicòlogues

Similitudes entre el amor y la enfermedad mental

In Psicología on 29 noviembre, 2012 at 13:14

En nuestra sociedad, con demasiada frecuencia, consideramos el hecho de “enloquecer” de amor como un indicador significativo de la autenticidad, honestidad y profundidad de nuestro amor. Nadie espera que el amor sea racional, al contrario, esperamos que sea irresistible, avasallador e impredecible. Deseamos que “nos vuelva locos”.

El enamoramiento, el amor apasionado, generalmente se describe como un estado de intenso anhelo hacia el otro. Cuando es recíproco, el amor apasionado se asocia con la alegría, la euforia y el éxtasis; sin embargo, esos sentimientos conviven con oscuras emociones como la ansiedad, los celos y la tristeza. Por tanto, es difícil experimentar un amor apasionado sin la presencia de algún grado de dolor psicológico. En su variante más vulnerable, estar enfermo de amor implica la manifestación de componentes patológicos como, la obsesión, la idealización irracional, la inestabilidad emocional o la dependencia emocional. Cuando el enamoramiento no es correspondido (o se frustra), se genera una sensación de vacío e, incluso, de desesperación.

La similitud entre el “mal de amores” y cierto tipo de enfermedad mental ya fue descrito por el médico iraní de siglo X, Ibn Sena (conocido en occidente como Avicena), el cual identificó la obsesión como el principal síntoma y como la causa del mal de amores. Es interesante que se haya llegado a conclusiones similares a partir de los últimos descubrimientos científicos. Por ejemplo, la psiquiatra italiana Donatella Marazziti encontró que cuando la gente se enamora, sus niveles de serotonina disminuyen a los nivelesde los pacientes con TOC (trastorno obsesivo compulsivo).

Otra investigación, capitaneada por Helen Fisher, célebre por su trabajo sobre la química del amor, muestra que al enamorarse se activan las rutas de la dopamina en los circuitos del placer: el amor, como una droga, provoca adicción, anhelo y abstinencia.

Algunas personas se sienten desbordadas cuando se enamoran, hasta el punto de buscar ayuda terapéutica porque no pueden afrontar la intensidad del amor, se desestabilizan cuando se enamoran o sufren debido a que su amor no es correspondido (una consecuencia de ello podrían ser los intentos de suicidio, coincidencia notable con la idea del drama griego de que el amor puede ser fatal).

Existe otra coincidencia entre los métodos de tratamiento preferidos por Ibn Sina -de mil años de antigüedad- y la contemporánea terapia cognitivo-conductual. Ya que el síntoma principal del mal de amores es la obsesión con el amado, Ibn Sina sugería que el melancólico enamorado podría beneficiarse de las distracciones. Esto podía lograrlo implicándose en tareas muy demandantes (él pone como ejemplo ir a cazar) o en actividades intelectuales (para este médico, sería participar en disputas o peleas).

Este consejo parece perfectamente razonable. En la actualidad, entendemos las obsesiones como auto-perpetuaciones en forma de círculo vicioso. Por eso, cualquier tarea que pueda interrumpir el proceso obsesivo es potencialmente saludable. Es posible, además, que distraerse con actividades intelectuales pueda conferir una ventaja secundaria, es decir, el paciente ejercita la facultad del raciocinio: la facultad más anulada por la locura del amor.

Otro síntoma del mal de amores es la idealización del amado. Esta idealización en la que no se perciben los defectos del otro podría entenderse como la presencia de un sesgo de procesamiento positivo. Este sesgo, reclutaría funciones como la memoria y la atención dirigiéndolas exclusivamente hacia los aspectos positivos del ser amado. Cuestionando la imagen idealizada, se debilitaría uno de los síntomas más significativos que sostienen la locura del enamorado.

Así, en una sociedad impregnada de literatura romántica, unas creencias rígidas sobre el concepto del amor, unas expectativas irreales sobre las relaciones de pareja más un cerebro que se obsesiona e idealiza al ser amado, las personas acabamos “locas de amor”.

M. F.

  1. Muy bueno el post, siempre lo sospeche jeje

  2. Cuando es correspondida, porque cuando no es lo más atroz.

    • Si, estoy de acuerdo 🙂 Aunque, a veces, sentirnos enamorados, aunque sea de alguien que no nos corresponde, nos hace sentir que estamos vivos, no?
      Melània

  3. Nunca mejor dicho. Gran descripción de este sentimiento. Del sentimiento de volverte loco a causa del amor. Visto como algo negativo.

    • Los aspectos negativos, incluso en los sentimientos más nobles, nos muestran la magia, donde radica nuestro libre albedrío 🙂 Gracias por tu comentario

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