Figueras Bofill Pi Psicòlogues

Archive for the ‘Hijos’ Category

Actitudes de los padres frente el fracaso escolar

In Hijos on 4 septiembre, 2012 at 9:25

Hablamos de fracaso escolar cuando un alumno no consigue los objetivos propuestos para su nivel y edad y existe un desaprovechamiento real de sus recursos intelectuales.

Cuando nuestro hijo empieza a suspender, ¿qué actitudes debemos EVITAR?

  1. Castigarle y gritarle: limitarse a coger un gran disgusto cuando llegan las notas. Existen otras fórmulas: los pactos, la motivación en vez de la coacción.
  2. Humillarle: “eres un vago”, “no vas a conseguir nada en la vida”, estos comentarios generan una gran inseguridad en el niño/a.
  3. No hacer nada después de los castigos y gritos: olvidarse del enfado al cabo de un tiempo y esperar el próximo fracaso.
  4. Buscar rápidamente un profesor particular: las clases particulares no siempre son la solución.

 Ante la situación de fracaso escolar, ¿qué actitudes debemos PROMOVER

  1.  Aceptar y reconocer que nuestro hijo tiene dificultades.
  2. Hablar con nuestro hijo para descubrir las causas y motivos de los suspensos.
  3. Solicitar una entrevista con el tutor: los profesores tienen datos del rendimiento del niño y observaciones de su comportamiento en clase y su ayuda es fundamental.
  4. Demostrar nuestro amor por él/ella independientemente de sus éxitos.
  5. Involucrase en las actividades del centro educativo que precisen la presencia de los padres.
  6. No cometer el error de hacerle los deberes o trabajos con el engaño y creencia de que así le ayudan.
  7. Potenciar en el hijo la confianza en sí mismo.
  8. Permitirle que tome decisiones y asuma responsabilidades.
  9. No compararlo con otros miembros de la familia.
  10. Enseñar a utilizar las técnicas adecuadas y a estudiar. Enseñar a apuntar las tareas en una agenda con precisión, a organizar el tiempo de estudio en casa.
  11. Dar ejemplo. Leer, ser responsables con vuestro trabajo, somos el modelo a seguir.
  12. Celebrar sus éxitos por pequeños que sean.

N. B.

Vacaciones en familia

In Hijos on 13 agosto, 2012 at 15:42

Estoy de vacaciones leyendo un libro junto a la ventana abierta de mi apartamento cuando oigo a los vecinos de abajo, a los que casi no conozco, en su propia terraza. Son cuatro, los padres y dos niños de unos ocho y diez años. La madre habla por el móvil. Tiene dificultades con su interlocutor:

– ¿Me oyes?… ¿Cómo estás?… ¿Me oyes?…

Al cabo de un minuto oigo una música que anuncia la llamada de un móvil. Como he decidido no cejar en la lectura de mi libro ni mover un músculo de mi lograda posición horizontal, no veo nada, así que suplo la falta de imágenes con mi imaginación a partir de las conversaciones que me llegan con una claridad, para mi gusto, excesivamente intrusa.

-Hola nena –es la madre – ¿cómo estás? … sí, muy bien …. Pues tenía ganas de hablar contigo para saber que tal….

En este punto, consciente de que la conversación va para largo, desconecto. Al poco, oigo un lamento. Activo de nuevo la atención y distingo que no es un gato, más bien suena a lamento humano, probablemente de niño, y que no parece un llanto aunque se repite cada pocos segundos. Parece, más bien, algún tipo de protesta infantil.

La madre sigue hablando por teléfono mientras, imagino, que el padre está atendiendo al niño quejoso, porque sé, por experiencia, que ese lamento suena a preludio de algo más grave, por ejemplo, de una pelea entre hermanos. Leo la misma línea del libro por tercera vez.

Y de golpe, oigo los gritos de la madre:

-¡Eres un mal educado, vete fuera ahora mismo! -el niño llora desconsoladamente.

-Ja –pienso yo. Si todo va como el niño quiere, va a conseguir quedarse en casa. Seguramente, me digo a mi misma, este chico se creyó el discurso que practican los adultos de que las vacaciones son un espacio para el reencuentro familiar. Que los padres aprovechan la oportunidad para estar pendientes de los pequeños, atendiendo sus necesidades, yendo a la playa todos juntos o teniendo esas conversaciones a cuatro voces que durante el año están limitadas por las diferencias horarias o por el cansancio manifiesto de unos padres que trabajan hasta la extenuación para que la familia pueda ir junta de vacaciones.

El pequeño –sigo imaginando –pensó que, durante las vacaciones, los padres transmutarían sus atareadas vidas en una juguetona disposición a olvidarse de ellos mismos y a divertirse con sus hijos. Así, al percibir que la madre iba a enfrascarse en una larga conversación con otra persona, puso en marcha un plan estratégico (más conocido como “montar un pollo”) para centrar la atención en la familia. Exclusivamente en la familia. Diez puntos para el niño, porque ha conseguido que la madre colgara el móvil.

-¡Estás castigado, ahora te quedas aquí y no vas a la piscina! Diez puntos más, el pequeño ha logrado su objetivo: se queda donde quiere estar. Al poco oigo la voz elevada del padre. Diez puntos más, toda la familia está unida. ¡Este pequeño es un artista!.

Han pasado unos minutos desde la última vez que he oído voces en el apartamento de mis vecinos, cuando se escucha de nuevo la voz apagada de la madre que se dirige hacia la terraza. Por su tono, está hablando con otro adulto. No oigo la otra voz. Vaya, está hablando por el móvil. El niño acaba de perder punto, set y partido.

M. F.

12 claves para ayudar a nuestros hijos a superar la vuelta al cole

In Hijos on 8 agosto, 2012 at 16:14

Al llegar el mes de septiembre finalizan las vacaciones escolares y las familias viven un nuevo desafío: la vuelta al cole. Año tras año se produce la misma circunstancia y, una vez más, se demuestra esa capacidad de adaptación que forma parte de nuestra naturaleza, aunque ello suponga un considerable esfuerzo de reajuste.

Tras un período vacacional caracterizado por la libertad de horarios, menor carga de responsabilidades, ocio y distensión, los niños, al igual que los adultos, también experimentan el Síndrome Postvacacional. Este síndrome, normalmente, no es más que un leve y natural proceso de adaptación entre el estilo de vida vacacional y la vuelta a la rutina que se caracteriza por cierto nerviosismo y estado de ansiedad.

Los niños, como los adultos, necesitan un período de reajuste para entrar con buen pie en el nuevo curso escolar y es que no hay que olvidar que un buen comienzo es un primer paso hacia el éxito.

Para ello aquí os dejamos algunos consejos para ayudar a superar la vuelta al cole a los pequeños de la casa:

  1. Hacer hincapié en los aspectos positivos del colegio: que no lo vean cómo una carga u obligación, la vuelta al cole ha de ser para nuestros hijos un momento especial que se ha de vivir con entusiasmo e ilusión: reencuentro con los amigos, libros nuevos , nuevos conocimientos y maneras de aprender, nuevos hábitos, más autonomía, vuelta a las actividades extraescolares que tanto les gustan….
  2. Enseñarles con el ejemplo: los estilos de afrontar la vuelta a la cotidianidad se transmiten, ésta es una buena razón para que cómo padres logremos una sincera actitud positiva que contagie a nuestros hijos.
  3. Participar con el hijo/a en las actividades previas a la entrada: hacer la compra de los libros y materiales escolares todos juntos (si se puede), hojear los nuevos libros, despertar curiosidad por los nuevos temas que van a aprender, preparar juntos la cartera, forrar los libros…
  4. Consulte con sus hijos/as sobre las actividades extraescolares a la hora de elegirlas: es importante que no se conviertan en una carga sino en una ocasión para aprender, disfrutar, integrarse e intimar con algunos compañeros.
  5. Adaptar paulatinamente los horarios: Levantar a los niños, en los días anteriores al inicio de la escuela, cada día un poco más temprano para irse habituando. Muchos niños pasan de levantarse a las once de la mañana a madrugrar a las siete, el cambio es tan brusco que pueden asociar el colegio como algo negativo y muy duro. !Lo mismo con la hora de ir a dormir!. Otros horarios que han de recuperar son los relacionados con las comidas, televisión, Internet, etc. Una vez se ha iniciado el curso es conveniente acordar, y con los adolescentes negociar, los horarios de estudio y descanso en casa.
  6. Fijar el hábito de trabajo: Aunque los primeros días no suelen traer muchos deberes, es importante fijar un hábito de trabajo que le será de ayuda a lo largo del curso. Es bueno que cada tarde hagan un repaso o realicen algún ejercicio, así se irán habituando para cuando todo esté más asentado.
  7. Acompañarlos el primer día del curso: para saludar y conocer a sus nuevos profesores y demostrarles que se van a llevar muy bien con ellos, esto les dará seguridad. Ante ese primer día, se respira cierta inquietud y nerviosismo, sobre todo con los más pequeños.
  8. Darles información y tener una buena comunicación: explicarle todo lo que le espera en ese primer día de clase, en ese nuevo curso y dejar que nos explique sus temores, necesidades y pensamientos. Es importante como padres conocer sus capacidades, limitaciones, ilusiones y expectativas en este período.
  9. Fomentar su autoestima: Repetirle que tiene capacidad para superar todas las situaciones que se proponga, transmitirles confianza y demostrarles lo orgullosos y seguros que estamos de ellos.
  10. Cuidar la salud: Hay que comer de todo y empezar el día con un buen desayuno ya que existen estudios que relacionan la falta de rendimiento escolar en aquellos alumnos que no desayunan o lo hacen de forma insuficiente. No hay que olvidar la necesidad de hacer ejercicio físico de forma habitual.
  11. No romper con la rutina veraniega de golpe: Aprovechar los fines de semana que todavía quedan del verano para hacer cosas divertidas y organizar actividades de ocio. La vuelta al cole suele ser bastante agobiante para los adultos y poder disfrutar de un fin de semana en la piscina o en la montaña ayuda a aliviar ese malestar. En la ciudad también se pueden hacer cosas divertidas y relajantes.
  12. Paciencia y tranquilidad: Suele durar unas dos semanas… 🙂

N. B.